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3 consejos sencillos para proteger tus ojos de la luz azul
La luz azul que emiten las pantallas de nuestros smartphones, televisores, ordenadores y tablets puede ser peligrosa para los ojos de adultos y niños.
Como te contábamos en un artículo dedicado, la luz azul violeta (de 380 nm a 455 nm) puede tener múltiples efectos en el ojo y en el envejecimiento de nuestras células. Aunque en los adultos el cristalino la filtra en parte, penetra hasta el centro de la retina y puede provocar efectos no deseados: migrañas, trastornos del sueño y de la atención, fatiga visual, envejecimiento prematuro del ojo (DMAE)...
Los niños son más sensibles, porque su cristalino todavía está en pleno desarrollo. Hasta los 10 años no tiene la misma capacidad de filtrado, lo que significa que los efectos de la luz azul pueden ser mayores en los más pequeños.
Pequeños y mayores tienen, por tanto, todo el interés en proteger sus ojos de esta luz azul tan controvertida, cuyos efectos todavía se subestiman demasiado a menudo.
La buena noticia es que existen varias soluciones para limitar el impacto negativo de las pantallas en los ojos.
Aquí tienes 3 consejos probados y aprobados para proteger tus ojos y los de tus hijos de la luz azul.
Actuar sobre la ergonomía, el entorno y la iluminación
La ergonomía del puesto de trabajo
En lo que respecta a la pantalla, ya sea en el ordenador familiar o en la oficina, la ergonomía del puesto es esencial.
Organizarlo bien permite protegerse eficazmente de los efectos nocivos de la luz azul de la pantalla. Lo ideal es que la parte superior de la pantalla quede a la altura de los ojos. La distancia entre la pantalla y los ojos debe ser de entre 50 y 80 centímetros. Si el ángulo de visión hacia el centro de la pantalla está entre 15 y 20 grados, la posición es óptima.
La iluminación de la habitación
En cuanto a la iluminación de la habitación, debe ser suficiente para no forzar demasiado la vista, sobre todo si hay mucho contraste. Cuanto más forzamos la vista, más nos acercamos a la pantalla y más nos exponemos a la luz azul. En cambio, una luz demasiado intensa puede deslumbrar y cansar los ojos.
Por eso, en cuanto a la luz, conviene colocar la pantalla en perpendicular a una ventana, para equilibrar la luz natural y el deslumbramiento.
La ANSES (la agencia francesa de seguridad sanitaria) también recomienda optar, en casa y en el trabajo, por una iluminación indirecta o de tipo «blanco cálido».
Tratar el problema de la luz azul en su origen: la pantalla
Los filtros físicos
Existen filtros físicos anti luz azul para las pantallas de smartphones, tablets y ordenadores, aunque siguen siendo poco comunes. Son una primera solución interesante para actuar en el origen y proteger tus ojos y los de los niños de la luz azul.
Son eficaces, pero poco prácticos, porque esta técnica requiere un filtro por dispositivo.
El ajuste del brillo
También hay otras opciones en la propia pantalla, sobre todo en los ajustes, mediante el control del brillo de la pantalla. Tiene lógica: menos brillo significa menos luz azul.
Sin embargo, lo ideal no es bajar el brillo al mínimo, sino adaptarlo a la iluminación ambiente para que el ojo se esfuerce menos.
Los filtros integrados en los sistemas operativos de ordenadores y otros dispositivos
Incluso hay filtros contra la luz azul integrados en los ordenadores y en algunos smartphones y tablets sin que la mayoría de la gente lo sepa: entre ellos, los ajustes Night Shift en Mac OS e iOS y Night Mode en Android o Blue Light en Windows 10.
¿La idea? Limitar los efectos nocivos de la exposición a la luz azul reduciendo automáticamente la emisión de esta longitud de onda, de forma programada y a horas fijas.
También existen programas y aplicaciones (como «F.lux», gratis en PC y Mac) que adaptan el brillo de la pantalla a lo largo del día para reducir la cantidad de luz azul emitida. ¿La idea? Conservar suficiente luz azul para estar despierto y alerta por la mañana y durante el día, y reducirla al máximo por la noche.
Llevar gafas anti luz azul
Además de los consejos anteriores, que tienen su eficacia, las gafas anti luz azul (con lentes filtrantes) siguen siendo la solución más eficaz a largo plazo para proteger los ojos de las pantallas.
Adaptadas a las necesidades de niños y adultos, las gafas anti luz azul son cada vez más comunes y ofrecen muchas ventajas, además de la simple protección de los ojos.
Como explica el profesor Serge Picaud, neurobiólogo: «Estas lentes bloquean una parte importante de la luz en las longitudes de onda identificadas como tóxicas para la retina. Por lo tanto, cabe suponer que existe una protección real de las células de la retina». Lo confirma la doctora Petra Kunze: «En realidad no hay ninguna protección posible, salvo poner filtros entre las fuentes de luz y nuestros ojos», en referencia tanto a los filtros físicos que se colocan en las pantallas como a las gafas contra la luz azul.
Las lentes de nuestras gafas para niños (Blue Light Kids) y adultos (Blue Light) filtran el 99 % de las longitudes de onda de 380 a 410 nanómetros, el 80 % de las de 420 nanómetros y el 40 % de las de 430 nanómetros (la longitud de onda más nociva). La protección es, por tanto, óptima: es un auténtico filtro personal que protege de todas las fuentes de luz azul.
Más aún cuando las lentes Nooz ofrecen un alto poder de filtrado, actualmente uno de los más eficaces del mercado óptico, tanto para adultos como para niños.
Además, a diferencia de otras, nuestras lentes anti luz azul están apenas tintadas, por lo que el efecto amarillento es casi inexistente, y cuentan con un tratamiento antirreflejos eficaz que mejora su comodidad.