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5 efectos nocivos de las pantallas y de su luz
Mucha gente tiende a pasar mucho tiempo delante de las pantallas sin ser consciente de sus consecuencias negativas. En general, usamos estos dispositivos para trabajar, para comunicarnos o para entretenernos. Pero lo que no sabemos es que la luz que emiten estas pantallas omnipresentes es el origen de numerosos problemas de salud.
El uso de las pantallas en el día a día
Hoy en día, pasar tiempo delante de la televisión o del smartphone se ha convertido en una costumbre para no aburrirse en casa. A menudo encendemos la pantalla de forma automática para desconectar, por ejemplo, después de un día agotador.
En los niños
Los niños usan las pantallas por un único motivo: entretenerse. Un niño se queda, por ejemplo, delante de la tele viendo dibujos animados. Si la familia tiene una consola, puede pasarse horas jugando a videojuegos. Además, esta situación puede ser un peligro para su salud. En particular, puede tener efectos negativos en la salud física y mental del niño.
En los adolescentes
Los chicos y chicas adolescentes suelen usar las pantallas para conectarse a las redes sociales, ver películas o series, etc. En la práctica, pueden pasar a diario más de 4 horas en Internet delante de un ordenador o un móvil y más de 2 horas delante de la televisión.
En los adultos
Dado el contexto sanitario actual, muchas personas utilizan las pantallas para trabajar, lo que les obliga a pasar bastante tiempo delante de un ordenador o un teléfono. Además, fuera del trabajo, usan estas pantallas para entretenerse. También están los trabajadores nocturnos, que a veces pasan más de 6 horas expuestos a las pantallas.
Los 5 efectos nocivos de la luz de las pantallas
Puede que todo parezca ir bien, pero una exposición excesiva es una mala señal para nuestro bienestar. Por distintos motivos, algunas pantallas permanecen encendidas durante muchas horas. Por un lado, son una herramienta útil que nos permite hacer muchas cosas. Por otro, la situación puede empeorar si no prestamos atención a su uso. La luz azul, por su parte, se proyecta de forma permanente sobre nuestros ojos, lo que a la larga puede ser perjudicial e incluso tener efectos peligrosos para la persona.
Trastornos de la visión: efectos en la retina
La retina, una fina membrana interna situada en el fondo del ojo, capta las impresiones luminosas y las transmite al nervio óptico. La luz azul artificial que emiten las pantallas puede nublar la vista, secar los ojos y provocar fatiga ocular. Con el uso prolongado de dispositivos digitales, la luz azul podría dañar las células de la retina. Como afecta a la retina y provoca trastornos visuales, se recomienda encarecidamente llevar gafas anti luz azul para filtrar los rayos.
Inhibición de la producción de melatonina
La melatonina, la hormona que indica al cuerpo que pronto va a entrar en la fase de sueño, es uno de los elementos afectados. Las pantallas desprenden una luminosidad que mantiene el cerebro constantemente despierto, lo que reduce la producción de melatonina. Este efecto puede provocar dolores de cabeza, insomnio o incluso depresión.
Peligro para los niños
Al igual que en los adultos, los riesgos ligados a las pantallas también son elevados en los niños. Pueden perjudicar el desarrollo psíquico y la salud general del niño. Cuando pasa tiempo delante de una pantalla, pierde fácilmente el interés por otras actividades, no se mueve lo suficiente y no hace ejercicio. Por eso, sus padres deben estar atentos y controlar su tiempo de pantalla.
Trastornos del sueño
En realidad, la duración y la calidad del sueño disminuyen por culpa de la luz azul que emiten todo tipo de pantallas digitales. Esta provoca una desincronización de la melatonina, que regula el ciclo vigilia/sueño. Así, es la causa de alteraciones del sueño, dificultades para conciliarlo y despertares frecuentes durante la noche.
Un proceso de envejecimiento acelerado
La sobreexposición a las pantallas puede provocar estrés. Y, sin darnos cuenta, esto acelera el proceso de envejecimiento de la piel, igual que el tabaco. La longitud de onda de la luz azul es más larga que la de los rayos ultravioleta. En cambio, sus rayos penetran más profundamente en la piel.
¿Cuánto tiempo podemos exponernos a las pantallas?
Para protegerse, es importante organizar el tiempo de uso de las pantallas. En el caso de un niño, es preferible que practique otras actividades creativas como dibujar, colorear o montar en bici, porque normalmente no debería pasar más de una hora al día delante de una pantalla. En los adolescentes, el límite está entre 2 y 3 horas al día, y conviene intentar hacer otras cosas, como leer un libro o jugar a juegos de mesa. Los adultos, por su parte, no deberían superar las 4 horas de uso fuera del trabajo.
En resumen, nuestros hábitos diarios con las pantallas pueden perjudicar algunas funciones de nuestro organismo. Ya sea en niños, adolescentes o adultos, son en realidad el origen de ciertos trastornos físicos y psíquicos. Por eso, no esperes a que aparezcan los problemas: toma medidas para evitar los riesgos. Para aprovechar las ventajas de las gafas anti luz azul, descubre la gama Blue Light de Nooz: Nooz diseña gafas pensadas para el día a día. Controla también el tiempo que pasas delante de una pantalla.