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¿Cómo proteger a tus hijos de la luz azul?
La luz azul que emiten las pantallas es perjudicial para la vista, y especialmente para los más pequeños: su cristalino es mucho más permeable a los rayos nocivos de esta luz, lo que provoca múltiples trastornos, además de dañar la retina (y por tanto la visión) de forma permanente, a menos que lleven gafas anti luz azul.
Más allá de los riesgos habitualmente asociados a la exposición a la luz azul (migraña, fatiga visual, DMAE, etc.), cada vez se señalan más otros peligros en los más jóvenes.
La exposición de los niños a la luz azul de las pantallas, un problema social y de salud pública
Por supuesto, es imposible negar que lo digital (a través de sus herramientas) tiene efectos positivos considerables para los niños, sobre todo al mejorar la adquisición de conocimientos y habilidades. Si la escuela sigue con su transformación digital, es también porque las herramientas informáticas y digitales contribuyen a la formación del pensamiento y a la integración social de niños y adolescentes, además de aportar nuevos métodos pedagógicos.
Eso sí, una cosa es segura: cuando se usan demasiado o mal, las pantallas pueden ser un verdadero peligro para la salud, a cualquier edad, pero todavía más para los niños. Por eso, padres, profesores y familiares deben ser prudentes. La retroiluminación LED de muchas pantallas es la responsable, por la luz azul que emite.
Aprendizaje con pantallas en el colegio, juegos en el iPad en casa, dibujos animados, videojuegos… las pantallas forman hoy parte de la vida de nuestros hijos.

Los efectos secundarios negativos de las pantallas en los niños
La ANSES (la agencia nacional francesa de seguridad sanitaria), seguida de otros organismos e instituciones, advierte contra una exposición excesiva a las pantallas desde muy temprana edad.
Trastornos del sueño, de la atención y otros
En primer lugar, mirar pantallas con demasiada frecuencia podría estar asociado a trastornos de la memoria, del sueño, de la atención y, por supuesto, de la vista. No es casualidad que cada vez más niños necesiten gafas a edades cada vez más tempranas.
Cansancio, molestias oculares, trastornos del sueño… los problemas relacionados con la luz azul de las pantallas son aún mayores en los niños que en los adultos.
A finales de 2020, en el congreso del European College of Neuropsychopharmacology en París, varios estudios recientes aportaron nuevos datos. Señalan la relación entre la luz azul de las pantallas y los trastornos del sueño que conducen a trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los más pequeños.
Deterioro de la visión a largo plazo
Como el cristalino de los niños está en pleno desarrollo, no cumple perfectamente su función de filtro antes de los 10 años. La luz azul puede llegar hasta la retina y dañar el ojo y la visión a largo plazo. Este riesgo puede parecer preocupante, y lo es, de ahí la importancia de reducir el tiempo frente a las pantallas y/o protegerse, porque el riesgo aumenta a medida que aumenta la exposición.
Distintas soluciones para proteger a los niños de los riesgos de la luz azul y las pantallas
La regla 3-6-9-12 del psiquiatra Serge Tisseron
Serge Tisseron es un psiquiatra francés que fundó, entre otras cosas, la asociación 3-6-9-12 y la regla del mismo nombre. Su objetivo es proteger a los niños de los peligros de las pantallas y enseñarles a autorregularse y protegerse.
¿En qué consiste esta regla? Es sencillo:
Antes de los 3 años, nada de televisión
Antes de los 6 años, nada de videoconsola
Antes de los 9 años, nada de internet
Antes de los 12 años, nada de internet a solas
Un niño que respeta estos límites ya parte con una buena base y evita parte de los riesgos de las pantallas. Pero, evidentemente, no es suficiente.
6 trucos para reducir el impacto de la luz azul en los niños
Para completar las medidas más generales ya mencionadas, algunos gestos también pueden limitar los riesgos en el día a día:
Asegurarse de que los niños mantienen una buena distancia con las pantallas: al menos 3 metros frente a una televisión y 60 cm frente a un ordenador o una tableta
Hacer una pausa lejos de la pantalla cada 20 minutos
Bajar el brillo de las pantallas hasta que el blanco se vuelva gris
Aplicar filtros anti luz azul en las pantallas
Evitar las pantallas al menos 2 horas antes de dormir
Una última solución, más eficaz pero menos evidente a primera vista, es proteger los ojos de los niños con unas gafas anti luz azul adaptadas a ellos.
Para proteger a los niños de la luz azul de las pantallas y de sus efectos nocivos, existen soluciones y la mayoría son accesibles. Reducir las pantallas, usarlas mejor, equiparse antes de exponerse… lo más eficaz sigue siendo combinar varias soluciones para maximizar sus efectos positivos.